TOROCUERVO EN NURIA

La primera alegria me la dio Guiller cuando nos dijo que se apuntaba al viaje. Tavi, con todos los contactos, Iñaqui que no soltó el volante en todo el camino y el que escribe partimos para Nuria con todas nuestras ganas de esquiar en una estación mítica en encuentros de telemark.

Nos instalamos en el último tren después de beber unas cervezas en la vieja cantina de Ribes Enllaç. Encontramos el tren un poco vacío pero poco más tarde, al pasar por la estación de Ribes Vila, nos reunimos con Tomás y Carles y muchos más equiadores subieron al cremallera dándole al viaje el carácter inconfundible de fin de semana. Con el ruido chirriante del tren y la oscuridad de la noche, no vimos nada de la sorprendente subida.

Ya en la estación de Nuria descubrimos algo más que una histórica estación de esquí. Una vieja y conocida sensación de refugio nos invadió a los novatos de Nuria y el encuentro con los amigos fue de íntima complicidad; el telemark nos une sin conocernos.

La primera noche, y por esa afición riojana de sentirse a gusto, terminamos cantando a Divina, la camarera del bar que nos atendía tan bien cada tarde.

La espesa niebla de la noche en Nuria no presagiaba nada bueno para el sábado pero ni siquiera nos planteamos el mínimo abatimiento. Más aun, nos dejamos envolver por la cálida acogida de todos y acabamos disfrutando de un fin de semana completo de buen rollo.

Si la primera noche charlamos más de la cuenta, la primera mañana, durante la travesía, también sufrimos, más de lo quisimos, en un corto recorrido bajo una plomiza y nublada luz. La carrera, ganada por Carles, nos calentó para el resto del día. La lluvia no pudo con el espíritu "telemarkero" y la nevada de la tarde nos dió la oportunidad de pasear por Nuria en una estupenda tarde de sábado, siesta incluida. Entre todos acabamos invocando al sol que salió el domingo acompañado de las campanadas de la iglesia.

Cada encuentro de estos supone una oportunidad de cumplir con nuestro propio pacto; ¿Importan mucho las condiciones, la puntualidad, la recepción de un salto? ¿qué nos mueve desde Sierra Nevada, Vizcaya, Madrid, o la Rioja?.

Cuando recuerdo a todos lo que han organizado este encuentro, ahora sentado en mi casa, no puedo dejar de enviar estas palabras de agradecimiento. Desde Ezcaray os enviamos os saludo a todos.

Nos volvimos a la Rioja disfrutando de, ahora si, una preciosa bajada en e l cremallera, a Ribes que nunca olvidaremos. Pareceis japoneses (cámaras en ristre) nos dijeron, y los del Torocuervo nos miramos satisfechos.

Hasta la próxima CHEFE

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